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En Irán

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  • Datos del viaje

    • mayo - 2008
    • Países: Irán
    • Ciudades: Mashhad
    • Tipo de viaje: Aventuras
    • Tipo de viajero: Independiente
  • 450 lecturas
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Mear en la cocina o cocinar en la letrina (12-07-2008)

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Los pájaros, los árboles y hasta las personas, han ido desapareciendo poco a poco de la ruta hacia Mashhad. La hospitalidad iraní, alejada unos días por motivo del fuerte viento que no ha cesado un minuto, ha resurgido con fuerza en Sabzevar. Un cincuentón se acercó a la salida de la ciudad para ofrecer su ayuda. Había estado hacía 19 años en Italia, estudiando farmacia, y desde entonces no había vuelto a salir del país ni a hablar la lengua de Paolo Conte. Por haber compartido piso durante unos meses en El Cairo con dos ragazzas italianas (Alex y Claudia) puedo parlar un poco esa lengua y así comunicarme con Holam, nuestro mecenas en Sabzevar. No está de acuerdo con las radicales reformas de la revolución, y su mujer tampoco, y sufre en silencio un deseo de un Irán un poco más abierto. Sus hijas de doce y trece años están ahora buscando una escuela para seguir sus estudios. Una que no les obligue a llevar la Hijab. Con colocarse el pañuelo cubriéndoles la cabeza ya tienen bastante. Es una obligación en Irán. Incluso en los lugares oficiales o gubernamentales los empleados no pueden ir en camisa de manga corta. Así haga 45ºC afuera.

Según el gran líder de la Revolución Islámica, el Ayatollah Sayyed Ali Khamenei, no hay diferencia entre hombre y mujer. Sin embargo a la mujer la cubren de mantas y de pañuelos de color negro para no levantar malos deseos en el hombre (ser débil ya se sabe), pero el hombre no tiene porqué cubrir su pelo. ¿Dónde está la igualdad? ¿Es que la mujer no puede también sentirse fatalmente atraída por su vecino?

Según los estudiosos del Islam en su aplicación social, vestirse con la Hijab (el vestido por decreto ley que manda el Islam) protege a la mujer de ataques sexuales porque no despierta el apetito en el hombre. El razonamiento es tan barroco que podríamos aplicarlo también para salvar miles de animales amenazados por la caza. Basta con encerrarlos en un zoológico. La Hijab también reduce el HIV, según la Mahjubah, una revista familiar islámica que te regalan al entrar en el lugar santo de Emam Reza en Mashhad.. El problema del alcohol, por ejemplo, es solucionado en Irán prohibiendo la ingesta de bebidas alcohólicas. Muerto el perro se acabó la rabia. ¿No sería mejor permitir al individuo de ejercer la libertad para discernir lo que es bueno y malo para él, ejercitar ese derecho que nos eleva y diferencia de los meros animales, en vez de prohibirle ver las piernas de una mujer o beber una cerveza? Evidentemente que cubriendo a las mujeres con una manta se reducen muchas pasiones. Yo, tras dos meses en Irán, tengo la libido por los suelos. Normal también que abunden los casos de homosexualidad. El deseo debe salir por algún lado. En mi caso saldrá por la frontera de Irán, el día que consiga el visado de Turkmenistán.

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