Ser adulto. Superar la iniciación es una de las metas, por no decir, la única, con la que sueñan muchos jóvenes de diferentes grupos tribales repartidos por el mundo. Ser hombre, en mayúsculas, aunque sea a los 7 años, es la finalidad de muchos jóvenes que consiguen así su ascenso en el escalafón, conseguir el reconocimiento de los demás hombres e integrarse plenamente en la vida comunitaria de su pueblo.
Un secreto a voces recorrió nuestro campamento, el Evangadi Lodge & Campsite aquella tarde-noche. Alguien se había chivado que al día siguiente se iba a celebrar una ceremonia de ukuli pulá, conocida por nosotros como Salto del Toro o Jumping Bulls. Los diferentes guías lo comunicaron en voz baja a sus grupos, Ch., hizo lo propio con nosotros durante la cena explicándonos el significado de la misma y su preparación, algo que se llevaba tejiendo hacía semanas y de lo cual nosotros sólo seríamos espectadores del fin de fiesta.
El ukuli es el joven que ha de pasar a adulto, eso ocurre normalmente a los 15-16 años, pero si el joven fuese huérfano de padre, la ceremonia se puede celebrar antes ya que si no es adulto no puede heredar ni casarse. Las mujeres de la familia lo anuncian unas semanas antes a bombo y platillo por las aldeas donde viven familiares y amigos, con danzas, cantos y toques de corneta. Por otro lado, el joven entrega personalmente su invitación a la ceremonia mediante unas hebras de alguna planta en las que ha hecho nudos, tantos como días faltan para la ceremonia, así el invitado cada mañana deshace un nudo y el día que no tiene ninguno por deshacer es el día de la ceremonia. Una mujer de la familia le entrega al joven aspirante una especie de túnica hecha especialmente para él con piel de cabra curtida que no se sacará hasta el día que su padre le diga que le ha encontrado esposa. También lleva consigo el boko, una especie de bastón de mando y que le ha entregado su padre, con esto se identifica ante la comunidad que ya es un ukuli. Si no tuviese padre, por haber éste fallecido, el boko se lo ha de entregar un tío, el marido de una hermana o bien otro hombre adulto que a su vez ya hubiese entregado el boko a su propio hijo. Una semana antes de la fiesta el joven ukuli acude al lugar donde vive su mejor amigo y juntos marchan a vivir sus últimos días como niños. El amigo se convierte en su sombra, en su guardián y estará con él hasta el momento en que tenga que saltar las vacas.
El padre del joven construye mientras, una gran pérgola de troncos y ramas bajo la que se celebrará la fiesta y podrá albergar a los invitados especiales. La madre también tiene su tanda de trabajo, recoge sorgo que machaca y deja fermentar unos días, con la masa hace luego unas bolas que, hervidas, se servirán en el ágape festivo.
Todo esto nos lo cuenta CH., la noche antes y deja para mañana el resto de la historia que relatará conforme se vayan sucediendo los acontecimientos. Nos vamos a dormir todos con la expectativa de un día diferente, emocionante y deseado por inusual y extraordinario.
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miércoles, 22 de julio de 2009 tino tafao dice:
martes, 22 de diciembre de 2009 Lidiamon dice:
martes, 09 de febrero de 2010 xie-xie dice:

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