Aunque hay muchas vistas posibles, una de las mejores es desde el Corcovado.
Imprescindible pasear por Ipanema y llehar hasta el poste nove. Ritmo y sensualidad en estado puro.
Aunque a veces se nos pongan los pelos de punta si leemos algun diario local o vemos la tele, a Rio hay que perderle el miedo para disfrutarla en toda su amplitud.