Bordea la playa pasando por las típicas esculturas de dos lobos marinos, obra del escultor Fioravanti, dispuestas a ambos lados de amplias escaleras que comunican La Rambla con la playa. En ella se encuentran una sucesión de bares y restaurantes, poblados de mesas donde bajo sombrillas el turista puede almorzar o degustar exquisitas picadas. Es uno de los paseos tradicionales de aca.