SiriaOtra antigua casa damascena con un pequeño patio central con su fuente. Actualmente desocupada, había sido la residencia del embajador alemán en los 90. Su mantenimiento se debe a que, ocasionalmente, se utiliza para recepciones oficiales.
Situada en la Ciudad Vieja de Damasco forma parte del conjunto de casas damascenas que están abiertas al público. Ésta en concreto es del siglo XVIII, en lugar del habitual patio, tiene dos patios con árboles frutales y fue sede del Consulado Francés a mediados del siglo XIX
Bazar por excelencia, se compra de todo y lo que es importante, los damascenos compran en él. Evidentemente para los turistas es imprescindible el regateo acompañado de una taza de té y con calma. Si no compras nada tampoco pasa nada. La Heladería Bakdash está dentro a la derecha y tiene varias callejuelas perpendiculares en las que uno puede perderse y no encontrar tanta gente, hay aguadores que venden zumos de frutas, café y agua. Se vende de todo y finaliza en las columnas del Templo de Júpiter frente a la Mezquita de los Omeyas.
No se puede uno marchar de Siria sin probar uno de sus famosos helados servidos en vasito o en cucurucho, son de vainilla, chocolate, fresa y nata espolvoreados en pistacho. Tiene mesas en el interior y sus empleados son la amabilidad en persona y sirven el helado con las manos enguantadas. Un espectáculo. El local está en mitad del zoco a la derecha en dirección al Templo de Júpiter. Cuestan aproximadamente 30 SYP
Cada día por la tarde después de la penúltima oración, sobre las 19/19.30. Para pasar una tarde inolvidable en el centro de la Ciudad Vieja de Damasco y fumar un narguilé
Conviene estarse un rato en el interior, sin prisas, contemplando y disfrutando del ambiente.