Frente al templo de Bel se hallan los restos de lo que en su día fue el centro de la ciudad de Palmira. La entrada a los recintos públicos estaba formada por un piso de adoquines bordeado de hileras de columnas de gran altura. Desde ahí se accede a la plaza pública, antiguos baños y otros espacios con restos diseminados, así como a un pequeño teatro convenientemente restaurado. Desde ese teatro es muy bonita la panorámica que hay de toda la plaza y del castillo árabe dominando la ciudad desde lo alto de la montaña.