Palmira. Si bien muchas de las estructuras, columnas y decoraciones están rotas tras más de 1500 años, el muro exterior, las columnas aún en pie, ciertos dinteles en el suelo y la estructura central del templo permiten hacerse una idea de la importancia que debió tener Palmira en tiempos romanos. El contraste del color arena de la piedra, con el oasis que crece tras sus muros y el desierto al fondo conforman una bonita estampa.