Bazar por excelencia, se compra de todo y lo que es importante, los damascenos compran en él. Evidentemente para los turistas es imprescindible el regateo acompañado de una taza de té y con calma. Si no compras nada tampoco pasa nada. La Heladería Bakdash está dentro a la derecha y tiene varias callejuelas perpendiculares en las que uno puede perderse y no encontrar tanta gente, hay aguadores que venden zumos de frutas, café y agua. Se vende de todo y finaliza en las columnas del Templo de Júpiter frente a la Mezquita de los Omeyas.
No se puede uno marchar de Siria sin probar uno de sus famosos helados servidos en vasito o en cucurucho, son de vainilla, chocolate, fresa y nata espolvoreados en pistacho. Tiene mesas en el interior y sus empleados son la amabilidad en persona y sirven el helado con las manos enguantadas. Un espectáculo. El local está en mitad del zoco a la derecha en dirección al Templo de Júpiter. Cuestan aproximadamente 30 SYP