Realmente hay 2 cafeterías de carretera con el mismo nombre y distanciadas 1km una de otra. Ambas estás regentadas por beduinos locales, gente muy amable siempre con la sonrisa puesta. Sus precios no son en absoluto abusivos y suponen un descanso idóneo a mitad de camino entre Damasco y Palmira, en mitad del desierto. Aunque, según nos dijeron y vimos en fotografías, este invierno habían visto nevar por primera vez.