Se encuentra cerca de la mezquita, callejeando por uno de los lados del Bazar. Su fachada alterna también hileras de piedra negra y blanca, y tiene un patio central con jardín y fuente que recuerda mucho a los patios andaluces. Alberga una especie de museo tradicional sirio, con recreaciones de estilo de vida antiguo mediante muñecos con ropas y utensilios autóctonos.