Los más conocidos son probablemente los minaretes oscilantes de las afueras de Isfahan, si bien este mismo es tanto o más impresionante por su situación. Se encuentra en el mismo centro de las ruinas de la antigua población de Kharanag, y desde lo alto se divisa toda ella además de todo el horizonte que lo circunda. El minarete tiene la peculiaridad que la persona que suba a lo alto puede hacerlo oscilar moviéndolo con su cuerpo. Algo que desde abajo no es tan apreciable, pero que en lo alto es muy notorio. Señalar que subir resulta en el tramo intermedio agobiante y claustrofóbico por lo estrecho, oscuro y pequeño del hueco, por lo que no todo el mundo se presta a subir.