Lo más recomendable de Yazd es perderse por las callejuelas de su antigua ciudadela, compuesta por enrevesados y estrechos caminos que atraviesan las edificaciones y muros de adobe. Llena de viviendas y salpicada de pequeños comercios, panaderías o tiendas de alfombras, sorprende por ser algo totalmente diferente a lo que uno pueda ver en el resto del país (sí en otras poblaciones de la provincia de Yazd). En ocasiones hay demasiadas motos, y el sol pega muy fuerte en verano, por lo que es recomendable pasear a primera hora del amanecer o incluso de noche, cuando la tenue luz de las farolas le da un encanto especial.