Es un lugar santo y de peregrinación ya que aquí está enterrado Sayyed Mir Ahmed, hermano del Imam Reza, el octavo imam, cuya tumba se venera en Mashad. Mir Ahmed fue torturado cuando iba de camino a Tus y por eso se le venera como santo. El edificio actual es del siglo XIX y tiene uno de los patios más grandes de Irán. Las mujeres también pueden entrar y tocar el cenotafio. Eso si, al ser un lugar santo han de hacerlo en chador, descalzas y al salir no se debe dar la espalda al féretro. Es impresionante por dentro y por fuera y la mejor hora para visitarlo es al anochecer cuando está completamente iluminado dándole un aspecto majestuoso e imponente.
Si bien los jardines de Eram catalizan la atención de los turistas, los jardines de Delgosha se encuentran probablemente mejor cuidados y son más frecuentados por los locales. Tiene una estructura hexagonal en el centro, alrededor del cual “salen” distintos caminos que delimitan los distintos prados de césped. El recinto está delimitado por un muro frente al que se apostan los grupos de jóvenes.
La fachada de su edificio central con el estanque y las palmeras en frente es probablemente la “postal” más repetida de Shiraz. El recinto es relativamente grande, con el citado edificio central, otros pequeños estanques, y distintas zonas ajardinadas, una de las cuales es una recreación de un jardín japonés. La época en que mejor puede apreciarse el esplendor de los jardines es en primavera.
Esta casa pertenecía a una familia muy rica de Shiraz y en la actualidad sus dependencias albergan un museo etnográfico de las costumbres y tradiciones de Irán. El extremo que enfrenta al estanque es el más bonito, con techo y columnas de madera que recuerdan a los del Palacio de Ali ghapoo de Isfahan, y con unas vidrieras de colores que crean un bonito efecto. El patio recuerda en cierto modo a los patios sevillanos por estar repleto de naranjos.
Se emplaza en el centro de la ciudad, en una zona peatonalizada junto al bazaar Vakil y junto a la Oficina de Turismo. Su estructura exterior es una imponente muralla lisa de piedra, y en el interior se abre un patio con naranjos y un estanque alargado que lo divide en dos. Las dependencias interiores albergan un pequeño museo de la ciudad en el que lo más relevante son las salas y las fotografías que muestran el desarrollo que ha ido teniendo la ciudad con el tiempo.