Su silueta inconfundible resalta en uno de los laterales de la Plaza del Imam. El edificio data de mediados del S.XVII y se levantó para acoger a las personalidades que visitaban la otrora capital de Persia. El Palacio destaca del resto de edificaciones de la plaza por su altura (48 metros, 6 plantas) y está considerada una obra de arte, con diferente decoración en cada planta y bonitos frescos; y una gran terraza que da a la plaza con un cubierta repleta de decoración y sustentada en 18 columnas de madera. Desde la misma se obtiene una gran panorámica de la plaza. El mejor momento para visitarla es por la tarde para aprovechar la luz del atardecer reflejando la plaza. Junto a la entrada está la oficina de turismo.