A tan sólo 1 km de la pequeña población de Goreme se encuentra este museo al aire libre, un conjunto de pequeñas iglesias, capillas y monasterios de la época bizantina excavados en la roca, algunos de ellos ricamente decorados con frescos con escenas bíblicas. La iglesia Karanlik es la más famosa de todas, pues se conservan perfectamente los vivos colores de los frescos, que representan al Pantocrátor, Jesucristo en la cruz y la traición de Judas. Hay que pagar un extra para verlo pero vale muchísimo la pena.