República Checa
Un lugar mágico, con una atmósfera única. No es fácil llegar desde Praga, pero vale mucho la pena. Es un castillo como de cuentos de hadas y la zona que lo rodea es simplemente hermosa, frondosos y antiguos bosques, pueblitos pintorescos, senderos para bicicletas y senderismo. Mucho menos turísitco otros castillos aledaños a la capital checa.
Se come genial. Uno de los pocos sitios en Praga donde te puedes comer un buen pescado fresco.
Primero tienes un buffet y luego te dan una targeta como un posavasos, que de un lado es roja y del otro verde. Mientras la tienes con el color verde van pasando camareros con todo estilo de brochetas de carne, verduras... y cuando ya no puedes mas le das la vuelta y pones el color rojo, asi no seguiran viniendo a servirte. Muy original y divertido.
No son sólo las condiciones naturales de la zona de Bohemia (y del resto del país), la calidad se debe más que nada a los ingredientes y, en muchos casos, a los procesos utilizados, sumados al hecho que muchas cervecerías elaboran utilizando aguas de fuentes artesianas. Pilsner Urquell es la más famosa, pero, a mi gusto, lejos de ser la mejor.
U Fleku es la cervecería más famosa e infame de Praga, depende a quién se le pregunte. No es más que una trampa para turistas, un lugar donde están más dispuestos a atender rebaños de visitantes ingenous que gente. Sí, hacen su propia cerveza, y no está mal, pero no vale la pena las 60CZK que cobran por un vaso de 0,4l, máxime si tenemos en cuenta que la cuenta puede llegar a ser bastante más alta gracias a las artimañas de los camareros, expertos en engañar al turista. Solamente para aquellos que quieran agregar la cerveza de la casa a su lista. Los demás, evitar.