El Barrio alto con su calles empinadas y adoquinadas es una de las partes mas bonitas de la ciudad. Llena de restaurantes para comer buen pescado y locales para tomar una copa y escuchar fado.
De regreso a Lisboa, encontré el Bairro Alto lleno de actividad, los infaltables tomadores de café en “A brasileira” y los músicos callejeros, ¿qué más se puede pedir?.