Sorprende que este edificio fuera levantado de sus cenizas en 1971 gracias a la aportación popular, tras su destrucción total en la Segunda Guerra Mundial. Muchos de los adornos y materiales re recuperaron de los escombros, otros debieron ser reconstruidos totalmente. Su flamante e imponente fachada preside majestuosamente la plaza. No es que sea un edificio muy llamativo pero sus rectilíneas formas y su intenso color rojo del ladrillo llama la atención del paseante.