Este hotel es una maravilla y caímos en él por casualidad, habíamos reservado un tres estrellas y cuando llegamos estaba lleno, así que nos llevaron a este de categoría superior pero de los mismos dueños. Todo un lujazo, el buffet del desayuno impresionante con deciros que hasta la cubertería era de plata, ya podéis imaginar el surtido de alimentos que había. Las habitaciones de ensueño, el personal muy amable. La ubicación es buena, está justo enfrente de la Chiesa degli Scalzi, que no os debéis perder su visita, es una maravilla, así como las vistas al Gran Canal, una verdadera delicia. Si queréis liaros la manta a la cabeza y gastar lo que vale este hotel, personalmente os lo recomiendo.