Encantador hotelito, uno de mis favoritos, su fachada no refleja el gusto de las habitaciones. Tiene algo fundamental: toallas y sábanas limpias. El personal es muy amable. El desayuno es variado y con buena cantidad: café, tostadas, mermelada, zumo y huevos al gusto de cada uno. Os lo recomiendo por su magnífica ubicación y por sus coquetas habitaciones. Está cerca de la plaza de San Marcos y al lado del hotel pared con pared está el Palacio Fortuny, donde organizan exposiciones temporales normalmente muy curiosas.