Roma, como otras ciudades europeas, es surcada por un río en este caso el Tíber, y en 2003 el ayuntamiento romano drenó el río para conseguir que fuera navegable en algún tramo y así explotar este atractivo turístico. Esta es una excursión que podemos realizar por nuestra cuenta o a través de un touroperador. Evidentemente, a través de un touroperador nos puede salir mucho más caro.