Imaginar tantos creadores al servicio de una religión, no cuesta al pasearse por los museos vaticanos. A destacar la Capilla Sixtina.
La Basílica de San Pedro o los Museos Vaticanos sólo requieren de sensibilidad y capacidad para maravillarse ante lo bello, no es necesario ni siquiera que sea creyente para disfrutar de estos sitios.