Imprescindible en una visita a Roma. Este edificio es magnífico, hay que verlo de día y con la iluminación nocturna, entrar, salir, darle la vuelta completa, rodearlo con la mirada y a través de la contemplación. Sí es cierto, es un lugar que ha bebido sangre, muerte y sufrimiento, el edificio ha sido expoliado, dañado e incluso fue abandonado durante un tiempo, pero este edificio es Roma: colosal.
El Coliseo es otra de las piezas unicas de este museo al aire libre que es Roma. Creo que es el monumento que mas me impacto. Su olor a foso y a gladiadores nos traslada a la epoca dorada de los juegos romanos.
"El coliseo Romano, mucho mejor por fuera que por dentro, es como si la Máquina del tiempo, caprichosa ella, hubiera sustituido a los gladiadores por los cientos de turistas que estábamos dentro, y los gritos de los ciudadanos romanos, jaleando a los guerreros aun resonaran en las paredes semireconstruidas del coliseo..."