Por mucho que se hay oido hablar de la Fontana de Trevi, hay que acercarse a ella lentamente y dejarse seducir y por supuesto que hacer el ritual de tirar la moneda.
La maestría de Bernini, el gran artista del barroco italiano, se expresa con absoluta claridad en el maravilloso Neptuno que surge de las aguas. La originalidad de la escultura, como parte posterior de un edificio, adquiere auténtico realce en el marco de la pequeña pero acogedora plaza de Trevi.