Las calles completamente solitarias, dificil de encontrar la dirección en un laberinto de calles en contrasentido, estrechas y muy mal iluminadas. Sin embargo la habitación era muy espaciosa, limpia y agradable, así como el hotel en general. Buen desayuno y ya de día, el barrio lucía mucho mejor, sin embargo conseguir un lugar para estacionar el vehículo puede resultar una verdadera pesadilla.