Este pub, fundado en 1821 es de los pocos sitios donde te puedes tomar una Guinness en una mesa de madera de hace 100 años. En Dublín hay otro pero es más moderno.
No hace falta reservar, pero ciertos días tienen "especiales" con música en vivo y menús ad-hoc que hacen las delicias de los irlandeses.
Poco frecuentado por turistas, en esta joya podemos pedir con confianza cualquier plato, aunque si quieres probar y tantear, recomiendo pedir unas cervezas con un plato de mejillones, especialidad de la casa.
Eso sí, atención al acento irlandés.