Quizás no sean los baños más glamurosos de Budapest pero sin duda son los más auténticos y los menos masificados. Reconstruidos en 1566 por el turco Szokoli Musztafa conserva en su estado original la magnífica piscina central al más estilo de un haman turco. Estar bajo su enorme bóveda perforada por decenas de diminutos tragaluces es inolvidable. El vapor ascendente de las piscinas recorta los haces de luz y consigue magníficos juegos de contrastes. Sus pozas alcanzan los 42ºC. La humedad acumulada puede dar sensación de suciedad, pero merece la pena. Aunque suele ser muy discreto hay ambiente gay que puede incomodar a alguno.