A primera vista desde fuera parece que es un monumento que no justifica ni su visita ni su entrada, sin embargo una vez dentro uno se da cuenta del error. Situado al lado de la iglesia Matias este conjunto de torres y columnatas al borde de la colina y construido al más puro estilo romántico, junto con las espléndias vistas de la ciudad, consigue atrapar al viajero que disfruta una y otra vez de sus bellas y delicadas formas, de sus rincones, de su blanco color. Un bello lugar sobretodo para disfrutarlo con compañía y tiempo.