Aunque es el típico lugar turístico, el ambiente es de lo más peculiar. Me gusta sobretodo los edificios que rodean la plaza y el ambiente que se crea como si de un pequeño oasis de verdor se tratara. Es un rincón poco usual en una gran ciudad.
Probablemente el punto mas turistico de la ciudad. Si se puede evitar el fin de semana quizas todavia podamos captar algo de esa esencia bohemia del barrio de Montmartre.