Vale la pena pagar la entrada y hacer cola para ver las magníficas gárgolas de la balaustrada. Las vidrieras de la iglesia son impresionantes y el jardín de la parte posterior un descanso maravilloso. Todo el edificio es una obra de arte y no importa si es de día o de noche es un edificio bello desde cualquier punto.
Aunque sea normal esperar una cola para subir a ver de cerca las gárgolas, merece la pena subir y pagar para ver París desde aquí. El interior de la iglesia también merece una visita.
Simple y armonica por la fachada central y de estructura sublime por su parte posterior sigue siendo una obligacion en cualquier visita.
El pórtico tiene representaciones bíblicas y santos. Los ventanales de vidrios de colores son alucinantes y tiene una impresionante roseta de colores que al pasar el sol a través de ella deja un reflejo de arco iris por todas partes. Me llamó mucho la atención el altar a Santa Juana de Arco, ya que siempre pensé en ella como una historia y nada mas.