Un interesantísimo y bello museo dedicado al Ártico, muy instructivo.
Lo cierto es que el edificio no es espectacular, una iglesia más en una ciudad de Finlandia, con tejados terriblemente inclinados y colores pastel, sino fuera porque en su interior guarda un fresco de Jesucristo......¡en un paraje lapón!!!
Construido en lo que fue un antiguo refugio antiatómico de 12.000 metros cuadrados, Santa Park se hunde en el interior de la montaña Syväservaara para ofrecer al visitante un vis a vis con el mismísimo Papa Noel. Es como entrar a un Eroski monotemático de la navidad previo pago de 20 euros. Sólo recomemdable si se viaja con niños pequeños.