Construido en lo que fue un antiguo refugio antiatómico de 12.000 metros cuadrados, Santa Park se hunde en el interior de la montaña Syväservaara para ofrecer al visitante un vis a vis con el mismísimo Papa Noel. Es como entrar a un Eroski monotemático de la navidad previo pago de 20 euros. Sólo recomemdable si se viaja con niños pequeños.