Llegamos a Helsinki con muchas ganas de fiesta y para variar no teníamos ni idea de que se celebrase este festival. Después de varios años recorriendo en tren los países del norte una aprende que en verano salen festivales de debajo de las piedras. Fueron cuatro días en los que se podría decir que vivimos (y dormimos) en la calle junto al resto de artistas y funambulitas del festival.
Es difícil que esta iglesia deje indiferente a alguien, sin embargo, posiblemente sea la plasmación más clamorosa del arte escandinavo trasladado al arte sacro. Es especialmente singular. La iglesia fue diseñada por los arquitectos Timo y Tuomo Suomalainen y abrió en 1969. Las paredes interiores se crean naturalmente por la roca. Esto le otorga una acústica excepcional por lo que es fácil que al acercarse este programado algún acto musical. Vaya y luego opine.
De entre todas las islas que conforman el archipiélago frente a Helsinki la de Suomenlinna es la más espectacular por la fortaleza que alberga. En realidad son cuatro islas unidas a través de puentes y está tan sólo a 15 minutos en ferry desde el centro. Sirvió para defender sus posiciones tanto a suecos como a rusos de hecho su nombre real es Sveaborg (castillo sueco) que los finlandeses lo cambiaron por Suomenlinna (castillo finlandés) por razones patrióticas. Actualmente sus instalaciones sirven de talleres y estudios así como restaurantes donde los residentes aprovechan para disfrutar los días de verano. El ferry (HKL) que lo conecta con el continente sale de la plaza del pescado y por 3,60 euros te lleva y te trae.
Si algún lugar es el centro de Helsinki, sin duda es este. Alrededor de ella se levantan los edificios más carismáticos de la ciudad y es el nucleo urbano de la ciudad. La Plaza del Senado y su entorno forman un único y particular ejemplo de la arquitectura neoclásica. La plaza está dominada por cuatro edificios diseñados por Carl Ludvig Engel entre 1822 y 1852: Catedral luterana de Helsinki, Palacio de Gobierno, la Universidad y la Biblioteca Nacional.La Catedral es posiblemente el más famoso y fotografiado edificio de cuantos alberga la plaza. Visita ineludible.
Se ha convertido en una tradición que todo edificio que albergue un museo de arte moderno, en cualquier ciudad del mundo, le acompañe la polémica. Y a éste como no podía ser menos también le pasó cuando se hizo público el fallo del jurado en 1996. Su estilo "demasiado moderno" en una ciudad tan neoclásica como Helsinki no gustó, sin embargo, ésta fue la primera piedra que se puso para crear lo que hoy se conoce como la zona contemporánea de Helsinki, y las críticas han cesado. Sus curvilíneas formas son sugerentes y actúa como elemento dinamizador entre las construcciones clásicas y los nuevos edificios que se han levantado en la zona. Su interior no es tan estimulante. La mayoría de las obras son escandinavas.