Me encanta esta bulliciosa plaza, desprende alegría y es ideal para tomar algo en los soportales de algunos de sus numerosas tabernas. En Navidad está bellamente iluminada.
La última vez que paseé por La Plaza Mayor me creía un personaje de los que describe Benito Perez Galdós en su fabulosa “Fortunata y Jacinta”. Y es que aquel Madrid sigue vivo en muchas plazas y calles que como La Plaza Mayor conservan esa dualidad entre lo señorial y lo rural.