Al terminar la subida por la calle Torrijos se llega a la Plaza de la Virreina. Plaza señorial dominada por la iglesia y donde también hay varias terrazas casi perpetuas y donde se puede además disfrutar de la tranquilad del barrio. Durante los meses de septiembre y octubre y especialmente en esta zona el sol, al entremezclarse por las callejuelas y las plazas, crea una luz y una tonalidad únicas que todavía hace más única la experiencia de caminar por el barrio.