El festival retomó con fuerza el esplendor pasado según decían algunos viejos conocidos. Dubrovnik es una preciosa villa del mediterráneo a la que fuimos por primera vez con unos croatas que conocimos en nuestro segundo viaje en tren por Europa. Caminando por sus calles y yendo a alguna de las muchas actuaciones parecía mentira que hubiese pasado lo que paso hacía tan sólo pocos años.