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El Atomium es una estructura bonita, además por las noches miles de lucecitas de colores iluminan las bolas y hace que sea muy bonito. Lo malo es que queda bastante lejos de la ciudad, hay que coger un metro (fijaos bien en los números de metro, porque podeis acabar justo en la parte opuesta de la ciudad). Si se quiere subir hay que pagar entrada y hacer una cola que, por lo general, es bastante larga. Al lado se encuentra la Pequeña Europa, que no estuve pero para alguna gente resulta un lugar interesante también. Así que el viaje hasta allí su puede aprovechar para ver las dos cosas.
Fue construido para la exposición de 1858 y tal y como pasará en París con su Torre Eiffel, quedó para la posteridad.
En el interior se realizan exposiciones e incluso existe un hotel para niños.
El monumento para muchos que mas se identifa con Bruselas. Esta replica de una molecula de hierro fue construida para la exposicion de 1958 y renovada recientemente.