Un pueblo que parece perdido en el tiempo, por su ambiente relajado, callejuelas de piedra, templos y sin turismo. Sus habitantes machacan piedras a martillazos para hacer grava, machacan el grano, lavándose en las fuentes... Desde allí se puede realizar una bonita caminata hasta la garganta de Chobar. Frecuentes minibuses (núm. 21) llevan a Kirtipur desde Katmandú.