Ciudad hermana de Kathmandu tiene el aliciente de ser más apacible por la razón de no poseer tantos hoteles, restaurantes y tiendas para turistas como su vecina. Los templos siguen siendo los dueños y señores del encanto que encierra esta urbe, en su Durbar Square, el perfil de las puntas de flecha de sus tejados es la corona de este ágora de peregrinaje y devoción