En los alrededores del centro histórico o "durbar" y de la plaza Indra, los vendedores ambulantes venden casi de todo: mantas, saris, verduras, frutas, artículos de artesanía,... Están situados en cualquier lugar imaginable, a lo largo de las calles, delante de los templos, en las escaleras de los palacios,... Pasear por aquí y dejarse empapar del ambiente ajetreado es una de las mejores maneras de conocer la vida diaria de los nepalís, y en esencia de su cultura.