Hablaría de diferentes facetas. Lealtad, desinterés, amabilidad en este sentido da gusto, en ocasiones resulta empalagador. Por otro lado hay una parte que es un poco racista y tradicional, mira mal a los extranjeros y se les ve arrogantes. También me llamo las caras de la gente en el metro, serias, calladas y concentradas en su móvil, y sin embargo otra gente que conocí japonesa muy dicharachera, alegre, me trataron como amigo de toda la vida, quizás la diferencia es que estos últimos habían estado en el extranjero.