El primer impacto del Tokio más tradicional lo tuve en la visita al templo Senso-ji donde coincidí con una multitud de fieles y pude contemplar uno de los momentos más sagrados de la ciudad. Me impactó ver a la gente quemando incienso y la estatua del Buda Nadi. Después callejeé y me perdí por las tiendas de artesanía que había por los alrededores.