Según nos explicaron se trata de un festival que se celebra en todo Japón. El ritual consiste en lanzar judías en los templos y complejos religiosos. Por cierto que ese día probamos las judías dulces, un postre que al parecer es muy común y que aunque al principio tiene un sabor raro, luego engancha.
Lo que más me llamó del templo fue su increíble jardín. Aunque fuimos por motivos familiares Sendai es una ciudad recomiendo para visitar.