Aunque varios templos del complejo están apuntalados con andamios y ya no es posible entrar en el interior merece la pena llegar hasta allí. EL templo de Plaosan están algo alejados del centro. Eso supone pocas visitas y una oportunidad excepcional de disfrutar en soledad.
No hay que perderse este curioso mercado donde además de poder observar todo tipo de aves también se puede disfrutar de todo tipo de animales "domésticos": perros, conejos, patos, serpientes,murciélagos.....
Las comparaciones son odiosas y el pequeño templo no puede luchar contra su enorme vecino. Aún así la enorme figura de buda es digna de verse, puedes servirte de una plancha de metal que hay en la puerta para desviar la luz al interior y poder fotografiarlo.
Del antiguo castillo de agua tan solo quedan las ruinas que se alzan sobre el mercado de las aves. Las reformadas piscinas son un lugar pequeño de tranquilidad. No es espectacular pero si llamativo. La entrada no es cara pero si se viene desde el mercado de las aves callejeando por el Kranton se puede entrar por la parte trasera del complejo y librarse de la entrada.
Lo cierto es que es más interesante callejaer por sus calles que visitar los palacios y museos puesto que son bastante poco interesantes.