Este interesante mercado es un lugar perfecto para mezclarse con la población local. En él se puede comprar desde sacos de ajos hasta ropa. No te piedas el vareado de ajos ni los puestos de pescado.
Aunque no es muy grande, más bien pequeño y arrinconado, es terriblemente fotogénico, aunque a veces te ponen trabas para sacar fotos en el interior.
Los barrios chinos siempre son una apuesta segura para disfrutar callejeando. Sus innumerables negocios son de lo más variados y singulares. Perderse es tan solo lo que tienes que hacer para disfrutar.
Es fácil llegar siguiendo los carteles indicadores, alrededor de la insulsa mezquita se despliega un bazar. No nos gustó.