India
Tras ver a senyoras cubiertas por una burka negra que solo deja ver sus ojos, ves mujeres rebosantes de colorido y adornos de sus saris, sin tiempo a parpadear te encuentras con un esqueletico sadhu (santon ambulante) con no mas de una tela cubriendo lo mas privado, miras a la derecha y te aparecen unos miembros de la comunidad sij con sus vistosos turbantes y sus prominentes barbas, a la izquierda unos estudiantes del coran con sus gorritos blancos, te das vuelta y ves a unos campesinos llegados de Kerala con banderas rojas y con la hoz y el martillo, caminas unos pasos y ves jugando a cricket a unos ninyos que al no tener suficiente volumen de pelo como para llenar un turbante llevan llenan unicamente un pequenyo munyon sobre la frente.Entre todas esas gentes, de vez en cuando ves a algun miembro de la comundad hare krisna de rasgos nordicos.Aunque la coexistencia se da, mi percepcion es que todos esos grupos suelen vivir de espaldas los unos de los otros.
Yo hasta ahora he viajado en los Shatadbi, la clase sleeper class, la segunda ordinaria sin aire, y la borreguera salvese-quien-pueda. Pero hay muchas mas, la primera, la litera segunda con a/a, la litera tercera con a/a, la butaca reservada
Viajar en sleeper class sin saco de dormir es temerario (al menos por el norte), yo lo comprobe una noche, y me he asegurado de no repetir la experiencia.La segunda ordinaria sin aire es una especie de borreguero, donde cada pasajero tiene asignado en teoria un trozo de banqueta para sentarse. La practica es que en esos vagones se cuela todo dios, y al final terminan por convertirse en borregueros
Al hacer acto de presencia el tren en la estacion, la gente desesperada en los andenes comienza por subirse al tren en marcha (para asegurarse un asiento). Los indios son una curiosa especie que carece de prisa para casi todo, menos para hacer colas o para subirse a los trenes (entonces sufren una extranya metamorfosis), y de relajadas y pausadas tortugas se transforman en agiles felinos qu no respetan a nada ni a nadie
Una vez ya han pasado los vendedores les toca el turno a los travestis. Si, unos travestis, pero de lo mas cutre, con barba de dos dias, con una cara de macho pero macho (imaginad por decir algo a Bud Spencer), vamos de esos que dan miedo. Ataviados con unos saris de colores como las mujeres indias. Se meten en el compartimento y pegan una palmada, piden dinero, si les das unas rupias se retiran con total normalidad. Si no colaboras, se levantan el sari para mostrar en su total plenitud sus atributos de genero originales.Por supuesto si vas a viajar en borreguera es imprescindible subirse al vagon con unas monedillas para cubrir esta contingencia especial, despues de 3 horas en el borreguero, lo que menos te apetece ver es un peludo invitado (si no se afeitan los pelos de la cara, no creo que se preocupen por los pelos de abajo).