Nos quedamos en una pensión del centro donde hacía un calor horrible, pero la gente que trabajaba allí era muy atenta. Y nos dijeron que el mercado de Temple era de los mejores mercados de la ciudad. Y desde luego no nos defraudó. Muy recomendable y aprovechando podéis probar la experiencia de comer en alguno de los puestos ambulantes que solo por el olor os cautivará.