Es un barrio con mucho carácter, con bastante aire europeo o neoyorkino pero que aún así nos hace sentir en Hong Kong. Expatriados y viajeros se juntan con la los locales y nos dan una idea de lo que es Hong Kong. Esa mezcla fascinate de gente de paso, buscavidas, hombres de negocios hambrientos de éxitos, personajes que huyen de algo y un sinfín de vidas paralelas que a veces se adivinan en alguna de las cristaleras de los cafés del Soho.
Creo que esa fue una de mis mejores mañas. Después de un exquisito capuchino que llevaba meses sin probar nos pateamos las tiendas de antigüedades de Hollywood Road. Fue muy bonito el caminar si rumbo en el mundo civilizado y con el buen gusto que caraterizan a esta zona.
En mi caso era de los puntos de interés que más me llamaban la atención. Quería sentarme en la terminal, encender un cigarro y ver los ferries y barcos pasar. Eran tantas las historias que había oido y tantas las referencias literarias que nada más salir del hotel fue allí donde me dirigí. Lo recomiendo, espacialmente para los nostálgicos empedernidos.
Dicen que es la escalera mecánica más grande del mundo en el exterior. Sale desde la calle Connaught y pasando por el Mercado central acaba en Hollywood Road. Sin duda es una de las cosas que os recomiendo hacer si estáis en Hong Kong. Podéis aprovechar el paseo para luego visitar las tiendas de antigüedades de Hollywood Road.
Es de las calles más famosas de Hong Kong y define bastante bien lo que uno espera de esta urbe. Humedad eterna y continuo deambular de seres humanos que se cruzan miradas y empujones, que vande arriba abajo y entran en tiendas de electronicas, locales para jugar, restaurantes y todo aquello susceptible de ser consumido.