Hay muchos edificios y rascacielos que merecen la pena visitar en Hong Kong. Especialmente si nunca habéis vivido en una ciudad que los tiene como es mi caso. Entoces os sorprendiereis cada poco tiempo mirando al cielo aturdidos intentando divisar donde acaba esa enorme estructura de hormigón. En concreto el del banco de Hong pong y Shangai fue uno de mis favoritos.