Este pequeño restaurante regentado por una joven tibetana que sirve la comida con su hijo atado a la espalda, ofrece deliciosos platos chinos y tibetanos de estilo tradicional y un poco de "arte". El local es acogedor y todo el personal y la clientela es muy agradable. Ah! y no dejéis de probar el "tofu made in home", mmm!!